Atención perinatalLa relación entre padres e hijos proporciona los fundamentos para el desarrollo neurobiológico, cognitivo y emocional del hijo. Al ser los primeros años de vida de una estrecha dependencia, el vínculo que los padres establecen con su hijo dejará una huella, un modelo de qué esperar y que no esperar de su entorno, una comprensión de las consecuencias de su comportamiento y un patrón de apego (Barrett & Fleming, 2011; Brazelton & Cramer, 1991; Fonagy, Steele, Moran, Steele, & Higgitt, 1993; Gerhardt, 2004; Music, 2010; Shonkoff et al., 2012; Swain et al., 2014).

Dicha huella, señal, patrón relacional o vínculo será positivo (potenciando el crecimiento y siendo un factor de resiliencia) en la medida en que el bebé o niño pequeño haya tenido una experiencia suficientemente buena con padres sensibles y contenedores. Padres que puedan cubrir sus necesidades físicas y emocionales básicas. Si la experiencia del niño con sus padres es más bien adversa, se producen alteraciones fisiológicas que afectan el desarrollo, pudiendo persistir a lo largo de la vida y conduciendo a un trastorno mental (Debbané et al., 2016; Gerhardt, 2004; McCrory, De Brito, & Viding, 2012; Shonkoff et al., 2012, 2012; Teicher, Tomoda, & Andersen, 2006; Thompson, 2014; Wan & Green, 2009).

Así pues, la constitución del vínculo con los padres es crucial para el bebé. Sin embargo, es reconocido que el embarazo y el puerperio es un periodo de emociones intensas y de reorganización tanto para la futura madre como para el padre. Este cambio puede ser vivido con confianza y tranquilidad, pero puede también generar temores, sentimientos de incapacidad o una gran ambivalencia por las renuncias que implica. No es una experiencia idílica.

Además de la reorganización externa (horarios, espacio, logísticas) que implica recibir a un nuevo miembro de la familia, el paso a ser madre-padre, conlleva también una reorganización psicológica importante, que en el caso de las madres biológicas queda acentuado debido a los cambios que genera el embarazo a nivel cerebral (Hoekzema, Barba-Müller et al., 2016). Estos cambios no son innocuos, conllevan una mayor vulnerabilidad mental y pueden predisponer a un trastorno del estado de ánimo (Brunton & Russell, 2008).
Así pues, la etiología de los trastornos del estado de ánimo en el puerperio es multifactorial: fluctuaciones hormonales extremas en el caso de las madres (Neumann, 2003); falta de sueño; diversos factores psicológicos (Brazelton y Cramer, 1993); otros factores externos como un pobre apoyo social, eventos estresantes, monoparentalidad. Todos éstos factores aumentan la incidencia de trastornos del estado de ánimo durante el puerperio (Barrett y Fleming, 2011, Marcus, 2009, Payne, 2007).

En nuestro centro ofrecemos atender los factores psicológicos, que suelen persistir en el tiempo si no son tratados. Ejemplos de ellos serían, dificultades para aceptar las características particulares del bebé, dificultades para procesar un embarazo de alto riesgo o parto traumático, dificultades en la reorganización de la pareja, experiencias negativas en la familia de origen que dificultan el identificarse positivamente con los propios padres, entre otros.

El método que utilizamos es específico para tratamientos entre madres-padres y sus bebés, o para trabajar la vinculación desde el embarazo (Moayedoddin, Moser, & Nanzer, 2013; Nanzer et al., 2012; B. Salomonsson, 2014; M. W. Salomonsson, Sorjonen, & Salomonsson, 2015) y se basa en el método psicoanalítico actual cuya eficacia está comprobada (ver revisión Shedler, 2010).

REFERENCIAS

  1. Barrett, J., & Fleming, A. S. (2011). Annual Research Review: All mothers are not created equal: neural and psychobiological perspectives on mothering and the importance of individual differences. Journal of Child Psychology and Psychiatry, and Allied Disciplines, 52(4), 368–397. https://doi.org/10.1111/j.1469-7610.2010.02306.x
  2. Brazelton, T. B., & Cramer, B. G. (1991). The Earliest Relationship: Parents, Infants, And The Drama Of Early Attachment (Reprint edition). Reading, Mass.: Da Capo Press.
  3. Brunton, P. J., & Russell, J. A. (2008). The expectant brain: adapting for motherhood. Nature Reviews Neuroscience, 9(1), 11–25. https://doi.org/10.1038/nrn2280
  4. Debbané, M., Salaminios, G., Luyten, P., Badoud, D., Armando, M., Solida Tozzi, A., … Brent, B. K. (2016). Attachment, Neurobiology, and Mentalizing along the Psychosis Continuum. Frontiers in Human Neuroscience, 10. https://doi.org/10.3389/fnhum.2016.00406
  5. Fonagy, P., Steele, M., Moran, G., Steele, H., & Higgitt, A. (1993). Measuring the Ghost in the Nursery: An Empirical Study of the Relation Between Parents’ Mental Representations of Childhood Experiences and their Infants’ Security of Attachment. J. Amer. Psychoanal. Assn., 41, 957–989.
  6. Gerhardt, S. (2004). Why Love Matters: How Affection Shapes a Baby’s Brain (1 edition). Hove, East Sussex ; New York: Routledge.
  7. McCrory, E., De Brito, S. A., & Viding, E. (2012). The link between child abuse and psychopathology: a review of neurobiological and genetic research. Journal of the Royal Society of Medicine, 105(4), 151–6.
  8. Moayedoddin, A., Moser, D., & Nanzer, N. (2013). The impact of brief psychotherapy centred on parenthood on the anxio-depressive symptoms of mothers during the perinatal period. Swiss Medical Weekly, 143, w13769. https://doi.org/10.4414/smw.2013.13769
  9. Music, G. (2010). Nurturing Natures: Attachment and Children’s Emotional, Sociocultural and Brain Development. Hove, East Sussex ; New York: Psychology Press.
  10. Nanzer, N., Sancho Rossignol, A., Righetti-Veltema, M., Knauer, D., Manzano, J., & Palacio Espasa, F. (2012). Effects of a brief psychoanalytic intervention for perinatal depression. Archives of Women’s Mental Health, 15(4), 259–268. https://doi.org/10.1007/s00737-012-0285-z
  11. Salomonsson, B. (2014). Psychodynamic therapies with infants and parents: a review of RCTs on mother-infant psychoanalytic treatment and other techniques. Psychodynamic Psychiatry, 42(4), 617–640. https://doi.org/10.1521/pdps.2014.42.4.617
  12. Salomonsson, M. W., Sorjonen, K., & Salomonsson, B. (2015). A long-term follow-up of a randomized controlled trial of mother-infant psychoanalytic treatment: outcomes on the children. Infant Mental Health Journal, 36(1), 12–29. https://doi.org/10.1002/imhj.21478
  13. Shedler, J. (2010). The efficacy of psychodynamic psychotherapy. The American Psychologist, 65(2), 98–109. https://doi.org/10.1037/a0018378
  14. Shonkoff, J. P., Garner, A. S., Health, C. on P. A. of C., Family, Committee on Early Childhood, A., Care, D., … Behavioral. (2012). The lifelong effects of early childhood adversity and toxic stress. Pediatrics, 129(1), e232–46.
  15. Swain, J. E., Kim, P., Spicer, J., Ho, S. S., Dayton, C. J., Elmadih, A., & Abel, K. M. (2014). Approaching the biology of human parental attachment: brain imaging, oxytocin and coordinated assessments of mothers and fathers. Brain Research, 1580, 78–101. https://doi.org/10.1016/j.brainres.2014.03.007
  16. Teicher, M. H., Tomoda, A., & Andersen, S. L. (2006). Neurobiological consequences of early stress and childhood maltreatment: are results from human and animal studies comparable? Annals of the New York Academy of Sciences, 1071, 313–23.
  17. Thompson, R. A. (2014). Stress and child development. The Future of Children / Center for the Future of Children, the David and Lucile Packard Foundation, 24(1), 41–59.
  18. Wan, M. W., & Green, J. (2009). The impact of maternal psychopathology on child-mother attachment. Archives of Women’s Mental Health, 12(3), 123–134. https://doi.org/10.1007/s00737-009-0066-5
  19. Hoekzema, E., Barba-Müller, E., Pozzobon, C., Picado, M., Lucco, F., García-García, D., … Vilarroya, O. (2016). Pregnancy leads to long-lasting changes in human brain structure. Nature Neuroscience. https://doi.org/10.1038/nn.4458